img-book
SKU: DOL146 Categoría:

Revista Dolmen 146

Revista Dolmen 146

2,75

3 disponibles

Cantidad
Acerca de este artículo
Descripción

También contaremos con artículos dedicados a las series de “Capitán América” y “The Brave and the Bold”, además de un artículo-columna de Ángel de la Calle centrado en la nueva edición de Norma de “Corto Maltés: Una balada del mar salado”, donde aprovecha para definir a la perfección el término “novelas gráficas”. Interesante también sin duda la columna de Peter David titulada “Productores contra guionistas ¿Quién lleva la voz cantante?” en la que habla de la huelga de guionistas. Por cierto, en la sección de correo sigue la fiebre por el bricolaje, con más lectores hablando de cómo organizar los tebeos en estanterías de la mejor manera posible.

EL HOMBRE QUE MATÓ AL CAPITÁN AMÉRICA

Ni Steve Rogers ni Tony Stark. Las verdaderas cabezas pensantes del macro-evento Civil War fueron los guionistas Millar, Bendis y Straczynski. El primero con la serie central y como principal artífice de todo el embrollo, el segundo con su idea de volver a colocar a los Vengadores como columna vertebral del Universo Marvel y el tercero como encargado de dos de las colecciones regulares con más peso durante la guerra; Amazing Spider-Man y Los Cuatro Fantásticos. Ninguno de ellos, ni siquiera el propio Brubaker, que sufre repentinos ataques de amnesia al ser preguntado por ello, admite ser el precursor inicial de la idea del asesinato del héroe, por lo que queda en el aire saber si el final de Civil War llevó a los acontecimientos del Capitán América #25 o si fue al contrario. Sea como fuere, la sensación al leer el cómic es de cohesión total.

Tanto los sucesos narrados en los dos años que el guionista llevaba en la colección, como la postura anti-gubernamental adoptada por el Capi durante su Guerra Civil contra Tony Stark llevan al personaje a un punto sin salida. Brubaker afirma que, “de una forma u otra, la trama narrada desde su número #1 tiene su mejor conclusión posible con los sucesos del #25, ya que es un final más impactante que cualquiera de los que hubiera escrito yo”. En otra época el macro-evento del año hubiera acabado con Rogers atravesando la ventana del despacho oval y enterneciendo con un patriótico discurso el corazón del presidente que firmó el Acta de Registro, pero Brubaker no tenía la intención de fantasear demasiado. Si algo caracteriza su obra es el crudo realismo que en ellas impregna. No en vano, es el nuevo rey del género negro y del policiaco, con series como Criminal o Gotham Central y fue el hombre que describió la cárcel donde acabó el pobre Matt Murdock como un recinto más cercano a una penitenciaria real que a cualquier Bóveda o prisión de la Zona Negativa. Era de esperar que a la hora de reflejar la actual política de su país no fuera más delicado; el Capi representa la Libertad, la Justicia y el Sueño Americano, y el Acta de Registro no casaba precisamente con la idea de libertad y justicia de Rogers.

JOSE LUIS GARCÍA LÓPEZ

Aunque muchos lectores crean que nunca han visto una obra de José Luís García López, lo cierto es que es poco probable que así sea, ya que hay infinidad de productos de merchandising creados por él y de hecho ha sido durante décadas el máximo responsable de la imagen oficial de los principales iconos de DC.
Aunque su producción sea últimamente bastante escasa, tiene en su haber cientos de brillantes páginas que forman parte inexcusable de DC Comics. Descúbrelas en este artículo que repasa su obra.

DE PONTEVEDRA A BUENOS AIRES

José Luis García López nació en Pontevedra en 1948. En 1953, su familia emigró – como tantas otras- a Argentina, huyendo de las penurias de la España autárquica de Franco. Fue en Buenos Aires donde el joven José Luis entró en contacto con los cómics, que lo cautivaron desde un inicio.

J.L. García López leía todo tipo de historietas. Como es lógico, primero se interesó por historietas infantiles como las del Pato Donald o Tom y Jerry y más tarde comenzó a leer Superman y Batman, para finalmente descubrir las tiras de prensa de sus admirados Alex Raymond y Roy Crane.

Apasionado por el dibujo desde su infancia, a los 10 años, su hermana mayor le compró un curso por correspondencia de la Escuela Continental. Comenzó a seguirlo, pero el curso estaba orientado hacia el aprendizaje de historietas de humor y no le aportó gran cosa. En sus entregas de los ejercicios del curso, llevaba muestras de su trabajo “serio” y pese a su juventud, debió impresionar a alguien, ya que le aconsejaron que lo mostrara a alguna de las pequeñas editoriales que proliferaban en el Buenos Aires de la época.

Así, a los 13 años consiguió su primer trabajo profesional, un par de historias por las que no fue pagado y que tiempo después descubrió que sí habían sido publicadas sin molestarse nadie en informarle de ello.

Al año siguiente consiguió trabajo estable en una editorial de cómics que tras quebrar, había sido adquirida por una imprenta. Allí se encargaba de hacer correcciones en fotolitos, dibujar nuevas portadas y llevar el material a la imprenta.

Detalles

SKU: DOL146
Fecha de publicación: Febrero 2008

“Revista Dolmen 146”

No hay reseñas.