Afortunadamente, hacia las 20’30 llegó todo, aunque ya era algo tarde para poner nuestras cosas (que no eran pocas), ya que el chico que lo monta dijo que tardaría una hora en poner las mesas y las telas y el montaje del salón cierra a las 22’00.
El caso es que siendo tarde y estando cansados lo mejor era coger e ir al asador a comer con Diego, Jaume y Jorge Iván. Una tradición agradable y sana.
PS En las fotos: el stand de Dolmen, los chicos y chicas del stand, y los Bull Damn.