No me doy cuenta y han pasado 6-7 horas, con la lamentable sensación de no haber hecho nada. Es lo malo de tener que hacer mil cosas y no poder centrarte en ninguna. Lo bueno es que me gustan todos los aspectos de este trabajo, aunque creo que me gustaría tuviera el trabajo que tuviera; hace muchos años, cuando los sábados me dedicaba a limpiar la oficina (cuando no había alguien que lo hiciera) lo encontraba relajante, ya que suponía el hacer una sola cosa al tiempo en vez de la multitarea absoluta que supone el editar (donde esté el barrer, que se quite el tener que estar tomando mil y una decisiones diarias, desde el papel del tebeo al color de un logo, etc.)
Seguimos sin línea de teléfono fijo, ni falta que hace, se vive mucho más tranquilo, aunque ya va siendo hora de que la instalen y nos devuelvan nuestro número.