OGROS
Autor: Adrian Tchaikovsky
Novela – Línea Freder. 135X230mm. Rústica c/solapas. 168 págs. B/N
17,90€
Los ogros son más grandes que tú.
Los ogros son más fuertes que tú.
Los ogros dominan el mundo.
La vida es idílica en la aldea hasta que viene de visita el señor.
Porque el señor es un ogro, y los ogros dominan el mundo con su tamaño, con su fuerza, con sus apetitos. Siempre ha sido así. Es el orden natural del mundo. Y solo se come a alguien de vez en cuando.
Pero Torquell, el hijo del jefe de la aldea, tiene la osadía de alzar la mano contra el hijo del señor, y así emprende un camino que lo llevará a descubrir la espantosa verdad sobre los ogros y las ciencias oscuras que les dieron el poder.
Ogros es la nueva novela publicada en nuestro país de Adrian Tchaikovsky, uno de los escritores más premiados de los últimos años (con galardones como el Hugo, el British Fantasy Award o el Arthur C. Clarke, entre otros) y en uno de los favoritos de los aficionados.
RESEÑA
ISBN: 979-13-87689-98-8
Fecha de publicación: 06/2025

Distópolis –
En un futuro lejano y devastado, la humanidad ha sido alterada genéticamente y vive en comunidades aisladas donde las antiguas inteligencias artificiales aún imponen justicia. Crista, una joven que ha vivido una vida tranquila en una aldea, se ve forzada a asumir el rol de un ave de la peste, un ser mitad humano mitad IA encargado de castigar crímenes mediante la destrucción física de los culpables. A medida que viaja por un mundo lleno de violencia, secretos y mutaciones, Crista debe enfrentarse no solo al peso de su nueva identidad, sino también a los oscuros secretos de su pasado y a un sistema de justicia profundamente cuestionable. En su camino, se convierte en testigo de las grietas éticas que sostienen este mundo y empieza a luchar por algo más que obedecer órdenes: encontrar una nueva forma de justicia.
Nos encontramos ante la quinta novela de la Línea Freder de ciencia ficción y fantasía que Dolmen Editorial publica desde hace unos meses.
AVES DE LA PESTE, novela del autor estadounidense Jason Sanford, es una obra que orbita en ese difuso y estimulante límite entre la ciencia ficción especulativa y la fantasía oscura. Con una ambientación post-postapocalíptica, el libro nos presenta nuestro planeta Tierra en un futuro lejano, en el que la humanidad ha dejado de ser lo que era o lo que somos actualmente. La civilización ha colapsado, las tecnologías que en su día dominaron el cosmos son poco más que mitos, y los restos de la humanidad se han reconfigurado en aldeas rurales vigiladas por inteligencias artificiales.
Desde las primeras páginas, AVES DE LA PESTE captura al lector con un mundo fascinante y profundamente original. En lugar de una Tierra devastada por el cataclismo nuclear o la invasión extraterrestre que tanto abunda en la ciencia ficción clásica, Sanford nos presenta una sociedad regresada a lo agrario, donde los humanos ya no son completamente humanos, sino que son en su mayoría híbridos genéticos con animales. Esta manipulación genética, una herencia de la época de esplendor científico de la humanidad, ha conducido a mutaciones, transformaciones y nuevas razas de seres humanos que conviven en un delicado equilibrio.
La protagonista de la historia es Crista, una joven híbrida de humano con lobo, que vive en la aldea de Day’s End junto a su padre y su viejo burro. Crista representa la inocencia enfrentada al despertar de una verdad brutal: su madre fue asesinada por un ave de la peste, una de las entidades más temidas y respetadas del mundo. Estas figuras, mitad humanos, mitad inteligencia artificial, actúan como jueces, jurados y verdugos, llevando la justicia a través de la sangre y la memoria. Cuando una de ellas, gravemente herida, llega a su aldea y le ofrece convertirse en su sucesora, Crista se ve empujada a un viaje que cambiará su vida, su cuerpo y su percepción de la realidad para siempre.
El concepto de las aves de la peste puede ser probablemente el aspecto más llamativo de la novela. Estas entidades están formadas por una fusión de un humano y una IA que vive en su sangre. Cuando llega el momento de impartir justicia, la parte humana queda anulada y libera a la IA en forma de una nube sangrienta que penetra en la mente del acusado, revisa sus memorias y ejecuta una sentencia letal si encuentra culpa. Este proceso es tan terrible como fascinante, y plantea una profunda reflexión sobre la moralidad, la venganza, la justicia automatizada y el precio de mantener el equilibrio social.
Sanford escribe con una prosa sobria pero cargada de intensidad emocional. No se detiene en largas explicaciones técnicas o un exceso abrumador de información, sino que nos deja descubrir el mundo a través de los ojos de Crista, lo que dota a la historia de un ritmo natural y envolvente. A pesar de lo complejo del universo, el autor logra introducirnos en él sin forzar el desarrollo narrativo. Cada elemento se presenta cuando es necesario, permitiendo al lector asimilar lentamente los matices de este futuro devastado pero extrañamente hermoso.
El viaje de Crista es, en esencia, una búsqueda de identidad. Su transformación en ave de la peste no solo le otorga habilidades sobrehumanas, sino que también la obliga a enfrentarse con su pasado, sus creencias y los secretos ocultos en la historia de su linaje. El lazo que forma con Día Rojo, la IA que habita en su sangre, es uno de los ejes emocionales de la novela. Día Rojo es despiadada, sarcástica y brutalmente eficiente. Su visión de la justicia es binaria, sin espacio para matices. Pero conforme la relación entre ambos se desarrolla, aparecen grietas en esa frialdad artificial, momentos de compasión, de humor y, sorprendentemente, de ternura.
El equilibrio entre ciencia y magia también se manifiesta en la manera en que la tecnología es tratada. Aunque el libro tiene una base cien por ciento científica, muchas de sus herramientas tecnológicas parecen encantamientos o rituales. Hay bosques conscientes, monjes que almacenan sabiduría en su ADN, y enemigos que manipulan el tiempo de formas casi místicas. Esta ambigüedad estética contribuye a que la novela tenga un sabor de fantasía sin perder su rigor especulativo.
Los antagonistas de la novela son igual de complejos. La organización conocida como El Velo representa una amenaza velada que se revela lentamente. Con habilidades que desafían la lógica, y con una agenda escondida, son responsables de parte del caos que Crista deberá afrontar. Uno de los grandes aciertos de Sanford es su capacidad de sorprender. Los giros argumentales, muchos de ellos impactantes, nunca se sienten forzados. Uno de los momentos más sorprendentes es descubrir que el destino de Crista fue manipulado desde hace milenios, como parte de un plan mayor que escapa incluso a la comprensión de las propias aves de la peste.
El estilo de Sanford puede recordar en ciertos aspectos al de autores como Jeff VanderMeer por su prosa densa y rica en matices, o a Ursula K. Le Guin por su interés en las estructuras sociales y los dilemas éticos. Pero también hay ecos de Charles Stross, especialmente en lo que respecta a la tecnología y la singularidad, aunque en un tono más esperanzador y menos cínico. Mientras que Stross suele presentar la fusión entre IA y humanidad como un punto de no retorno con consecuencias aterradoras, Sanford adopta una postura menos pesimista, aunque igualmente compleja.
En cuanto a la estructura narrativa, la novela combina escenas de acción vertiginosa con momentos de introspección profunda. Hay secciones donde el tiempo parece diluirse, con Crista explorando recuerdos ajenos o enfrentando verdades enterradas. Estos momentos, aunque pueden resultar desconcertantes, son esenciales para el tono de la obra. No es una historia lineal ni fácil, y eso es precisamente lo que la hace tan absorbente.
Los personajes secundarios también merecen mención. A diferencia de muchas novelas de ciencia ficción donde los secundarios son poco más que herramientas narrativas, aquí cada figura tiene profundidad, historia y una función definida. Ya sean aliados o enemigos, todos tienen motivaciones creíbles y complejidades que los hacen memorables. La forma en que Crista interactúa con ellos refleja su evolución como personaje, desde una joven asustada hasta una figura poderosa y autoconsciente.
Ahora bien, la novela no está exenta de críticas. Algunos lectores podrán encontrar el inicio confuso, ya que la acción comienza in medias res y sin demasiadas explicaciones. Además, hacia el clímax, el ritmo se acelera de manera abrupta, lo que podría dar la sensación de un desenlace algo apresurado. Varios hilos narrativos quedan abiertos, lo que puede ser frustrante para quienes esperan una resolución cerrada. Sin embargo, esto también deja la puerta abierta a una posible continuación, lo cual muchos lectores agradecerán.
Desde una perspectiva literaria más profunda, AVES DE LA PESTE destaca por su enfoque estilístico, su estructura narrativa no convencional y su uso simbólico del lenguaje. Sanford construye un universo que, aunque de raíz tecnológica, se nutre de una imaginería fuertemente alegórica. La sangre, por ejemplo, no solo cumple una función fisiológica o tecnológica —como medio en el que habita la IA— sino también simbólica: es memoria, es vínculo, es herencia. El acto de «abrirse la piel» para liberar a Día Rojo no solo es una herramienta de combate, sino un ritual que evoca sacrificio, conexión y renacimiento. Esta constante dualidad entre lo literal y lo metafórico da a la novela una profundidad literaria que rara vez se encuentra en la ciencia ficción contemporánea.
En cuanto a estructura, Sanford evita el tradicional arco narrativo heroico para presentar una progresión más introspectiva y psicológica. Aunque Crista enfrenta desafíos externos —enemigos, persecuciones, conspiraciones—, el verdadero conflicto está en su interior: aceptar una nueva identidad, redefinir sus valores, y decidir qué clase de justicia quiere representar.
La voz narrativa es también un elemento destacable. Escrita en tercera persona focalizada, con un fuerte énfasis en la percepción sensorial y emocional de Crista, la novela logra que el lector experimente el mundo como ella lo hace: confuso, hostil, pero también cargado de maravilla. Sanford no busca una objetividad aséptica; por el contrario, abraza la subjetividad para sumergirnos en una experiencia literaria intensa y sensorial.
En comparación con otras obras del género, AVES DE LA PESTE se sitúa en un cruce peculiar entre el biopunk, la ecoficción especulativa y la fantasía posthumanista. En este sentido, guarda similitudes temáticas y estilísticas con la TRILOGÍA DEL ÁREA X de Jeff VanderMeer (ANIQUILACIÓN, AUTORIDAD, ACEPTACIÓN) especialmente por su interés en las formas de vida híbridas y la descomposición de la realidad humana. Al igual que VanderMeer, Sanford no teme a la ambigüedad y el desconcierto, y explora los límites de la percepción humana frente a entidades que desbordan la comprensión racional.
También es inevitable pensar en LA TIERRA FRAGMENTADA de N.K. Jemisin, tanto por el tono emocional como por la protagonista femenina marcada por el trauma, que se enfrenta a un mundo estructurado para oprimirla. Ambas autoras utilizan la ciencia ficción como una herramienta para hablar del dolor, la identidad y la agencia, alejándose de los tropos del género donde prima la solución tecnológica o el heroísmo masculino clásico.
Por otra parte, AVES DE LA PESTE también recuerda a obras como EL LIBRO DEL SOL NUEVO de Gene Wolfe, en tanto que presenta un futuro tan remoto que la tecnología se ha vuelto indistinguible de la magia, y donde el lenguaje mismo parece parte de una arqueología narrativa. En Sanford, sin embargo, la prosa es menos críptica, más accesible, pero no menos rica en simbolismos.
Lo que diferencia especialmente a AVES DE LA PESTE dentro del panorama actual es su tratamiento de la justicia. Mientras que en la ciencia ficción más tradicional la justicia suele quedar en manos de sistemas impersonales, o en los dilemas de protagonistas éticamente ambiguos, aquí se materializa en una figura híbrida (el ave de la peste) que encarna tanto el juicio como el castigo. Este enfoque ético tiene ecos de MINORITY REPORT y JUEZ DREDD, pero con una vuelta de tuerca emocional y biológica que los aleja del tecnocentrismo y los acerca a una reflexión sobre la responsabilidad emocional del poder.
En conclusión, AVES DE LA PESTE es una obra destacada dentro del panorama de la ciencia ficción contemporánea. Su mezcla de tecnología, misticismo, ética y emociones humanas crea una experiencia de lectura profundamente satisfactoria. Es un libro que desafía al lector, que plantea preguntas sin respuestas fáciles, y que construye un mundo que permanece en la memoria mucho después de haber leído la última página.
Recomendado para lectores que buscan ciencia ficción con profundidad filosófica, elementos de fantasía oscura y una protagonista femenina fuerte pero vulnerable. Una lectura que se disfruta tanto por sus ideas como por sus emociones.