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Los Ratones Templarios

Los Ratones Templarios

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Acerca de este artículo
Descripción

Un niño al que le encanta escuchar viejas leyendas y jugar a emular a sus héroes se verá obligado a transformarse en un héroe legendario para los suyos. El mundo de los Ratones Templarios es un complejo universo con su propia mitología y códigos. Sus autores parten de una referencia medieval como es la Orden de Los Templarios para contarnos una historia épica de profundas raíces en la mitología nórdica, de la que también toma su cruda violencia y un sentido del sacrificio verdaderamente heroico.

Oeming y Glass han sabido dar un aspecto novedoso a todo ello creando una serie de gran intensidad emotiva en la que sus minúsculos roedores protagonistas resultan más reales que muchas de sus contrapartidas humanas, creando un universo de ficción muy rico con una amplia mitología poblada de leyendas inspiradas en los mitos celtas. El resultado es una gesta épica en donde el uso de animales dotados de inteligencia a lo Disney tiene un trasfondo más adulto y realista de lo que cabría esperar a simple vista.

Artículo publicado en Dolmen 169

Por José Luis Mora

Hace mucho tiempo, bajo el gran ojo velado de Wotan

Alabado por la crítica y el público en su país de origen, llega ahora a España un título que hará las delicias de los aficionados a los relatos épicos protagonizados por seres antropomórficos. En los Estados Unidos ya han sido publicados los dos primeros volúmenes de la serie y todavía quedan un par de arcos para que se cierre la historia. Sin duda, un buen motivo para repasar la trayectoria de un personaje que se convertirá dentro de poco en un viejo conocido de nuestros lectores.

Creado por el dibujante Michael Avon Oeming y el guionista Bryan J.L. Glass, ‘Mice Templar’ (Ratones Templarios) sigue la estela de otros cómics como Usagi Yojimbo para crear una gesta épica en donde el uso de animales dotados de inteligencia a lo Disney tiene un trasfondo más adulto y realista de lo que cabría esperar a simple vista. La génesis de esta serie tuvo lugar en el ya lejano año 1998 cuando Michael Avon Oeming trabajaba de vigilante de seguridad en el turno nocturno. En una de sus guardias se puso a escribir en plena noche el argumento de las aventuras de un ratón llamado Cassius que vagaba por un mundo donde una respetada orden Templaria había caído. Ese argumento tuvo lugar en un cómic de cerca de cinco páginas de extensión y no fue hasta el año 2003 cuando se presentó ante los lectores la versión definitiva de los personajes y el universo de ficción que se pasará por las páginas de ‘Mice Templar’. En 2002 Oeming se había convertido en un autor asentado en el medio gracias a títulos como ‘Powers’ y le ofreció a su viejo amigo Bryan J. L. Glass la oportunidad de colaborar en un viejo proyecto que tenían aparcado. Poco después de empezar a trabajar Glass en el proceso de adaptación a novela ilustrada de un guión de un cómic escrito por su amigo, Oeming le comentó la idea de desarrollar la idea presentada en esa historia corta que escribió en 1998 que tenía a un ratón de protagonista. Bryan trabajó en la reescritura del guión original de ese pequeño cómic para introducir nuevos elementos y, junto con Michael Avon Oeming, dieron forma a las líneas generales de lo que sería esa gran epopeya de fantasía épica que narrarían en Ratones Templarios. “La historia tiene lugar en un planeta dominado por los ratones, al estilo de El secreto de Nihm u Orejas Largas: La colina de Wa- tership, dos películas que tuvieron un gran impacto sobre mí cuando era un niño. Mezcla eso con El Señor de los Anillos y ahí lo tienes. (…) En Ratones Templarios creé la historia básica que Bryan está expandiendo enormemente y está escribiendo los guiones conmigo mirando por encima de sus hombros” -declaró Michael Avon Oeming para contar cómo fue el proceso de gestación del argumento de su cómic.

Ambos autores fueron sacando horas libres de otros proyectos para conseguir sacar adelante su cómic. Fue una tarea dura y, para ir abriendo boca, un pequeño adelanto de lo que sería ‘Ratones Templarios’ fue publicado en un par de novelas gráficas destinadas a fines benéficos. Querían hacer de Ratones Templarios una obra ambiciosa y se pasaron varios meses perfilando los primeros números del volumen 1 hasta que, finalmente, en el año 2007 se publicó el número #1 de ‘Ratones Templarios’.

La gesta de un pequeño gran héroe

Siguiendo los esquemas más clásicos de las narraciones de fantasía épica, Oeming y Glass comienzan el número #1 de la serie con una escena donde un anciano maestro llamado Leito le relata a sus alumnos la caí da de la Orden del Temple y de cómo tras su caída las cosas en el mundo que hay bajo el velado ojo de Wotan fueron a peor. En apenas unas cuantas páginas consiguen su objetivo de situar a los personajes y su entorno ante los lectores y, con apenas un par de pinceladas y un par de buenos diálogos nos dan todo lo necesario para que sepamos quién es Karic, el joven ratón sobre quien girarán todos los argumentos en este cómic. Su pasado, personalidad y motivaciones están marcadas por unas pautas que nos hacen retroceder al arquetipo del héroe que debe recorrer un largo periplo de iniciación hasta que alcance la madurez y culmine con éxito -o no, que quién sabe qué puede pasar- aquello para lo que ha sido predestinado o, sencillamente, aquello que él desea obtener.

En ese primer número sus autores centraron en explorar la relación entre alumno y maestro, incidiendo en muchos temas argumentales que han estado presentes en la mitología occidental desde la época de los mitos de Rey Arturo, o incluso antes. Así, los vínculos que mantienen, en un principio Leito y después Pilot con Karic no hacen sino recordarle al lector a los que tenían, por ejemplo, el mencionado Arturo con el mago Merlín, Mentor con Telémaco o, más recientemente y para referirnos a una mitología más contemporánea, a la que tuvieron Obi Wan Kenobi con Luke Skywalker. “Cuando el número #1 comienza, Karic es verdaderamente un niño, un niño a quien únicamente le gusta escuchar historias fantásticas y jugar a juegos de aventuras épicas con sus amigos… Sin embargo, cuando concluye el número #1 el niño debe tomar una difícil decisión: permitirse a sí mismo ser destrozado por la tragedia o dar sus primeros pasos para llegar a ser un adulto, y de paso convertirse en un héroe y, con toda probabilidad, en una leyenda para su pueblo. Todo lo que Karic quería le es arrebatado en el número #1 y no le queda más remedio que aceptar eso en un mundo que ha perdido a sus héroes. Algo que para él significará convertirse en un héroe que debe rescatar a su familia de un horrible destino” -relató Bryan J.L. Glass para resumir el origen del pequeño héroe que protagoniza la serie.

El arranque de la serie tiene muchísima fuerza y sus autores saben cómo enganchar al lector con un relato que bebe de muchas fuentes y que, sin embargo, consigue tener una identidad propia. Karic se nos revela cómo el aspirante al héroe del que ya hemos hablado antes y a lo largo de los seis números que conforma el primer volumen de la serie veremos cómo este ratoncito evoluciona para intentar convertirse en un héroe que le devuelva la libertad a su pueblo.
El tratamiento de personajes que hacen Oeming y Glass es realmente encomiable y, pese a partir de arquetipos para cada uno de los ratones que aparecen en las páginas de este cómic, nos hacen un retrato muy creíble y original para cada uno de los ratones que pasan por las páginas de ‘Ratones Templarios’. Los malos, como el Capitán Tosk, son tipos realmente peligrosos a los que se debe temer y los autores han hecho un gran ejercicio de construcción con ellos para que demuestren, a través de sus actos, de lo que son capaces; a pesar de lo teóricamente infantil de su diseño -ya se sabe, los protagonistas son “animalitos a lo Disney”-, los autores del cómic no ofrecen ninguna concesión a lo que relatan y se muestran escenas de bastante dureza tanto en algunos diálogos como en varias escenas donde intervienen Tosk u otros villanos del título. Estamos, por tanto, ante una obra adulta con ambiciones y así lo explicó Bryan J.L. Glass: “Estoy haciendo lo posible para evitar los ‘diálogos grandilocuentes’, aunque al final estoy escribiendo el guión con un estilo intencionadamente melodramático… y supongo que le doy el mejor uso posible a la palabra melodramática. Ratones Templarios es un relato de alta fantasía, magia, guerra, la interminable batalla entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad, orden contra caos… Tales aventuras necesitan unos diálogos más grandes que la vida porque está en juego algo muy importante y nuestros épicos héroes demasiado pequeños”.

Por otro lado, el universo de ficción donde se desarrolla este cómic es muy rico y sus creadores han trabajado para otorgarle una amplia mitología poblada de leyendas inspiradas en los mitos celtas. Ambos han encajado a la perfección estos elementos del folclore céltico en su mundo ficticio y el proceso para documentarse sobre algunos mitos, para después adaptarlo a la idiosincrasia de la civilización de ratones que vive bajo el gran ojo velado de Wotan, debió de llevarles mucho tiempo. Asimismo, otro de los elementos que más llama la atención de este cómic es que detrás de las aventuras de Karic hay una historia más grande que está ahí y que define el pasado e historia de este mundo. Sin embargo, Oeming y Glass no apabullan al lector con multitud de farragosos datos que no harían otra cosa que ralentizar el desarrollo de la narración y dan con cuentagotas todo lo necesario para que el lector conozca el porqué está pasando cada una de las situaciones que ellos describen. “Bue-no, comencé desa rrollando la sinopsis original de Mike. Mike se encarga principalmente de la acción y la evolución -el viaje mitológico- mientras que yo todo lo que intento es entender el cómo y el porqué funcionan las cosas. La fantasía frecuentemente me fastidia porque está repleta de clichés del género: la legendaria profecía, la espada mágica, la todopoderosa cosagamabob, etc. Aunque siempre he querido saber el porqué; ¿por qué está ahí esa profecía? ¿Quién la promulgó? ¿Cuándo? ¿Qué esperaban conseguir con ello? ¿Qué poder o consciencia inspiró la profecía? ¿Quién forjó esa espada mágica y por qué es mágica… y por qué estaba simplemente tirada en alguna parte esperando para que ese héroe la encontrara, etc.?”

“El Señor de los Anillos de Tolkien es un ejemplo maravilloso de un trasfondo de historia que actualmente es más grande de lo que la historia principal puede soportar. Y, sin embargo, responde todas las preguntas de quién, qué, dónde, cuándo, por qué y cómo”.

Si el guión de ‘Ratones Templarios’ es más que notable, la parte gráfica es sobresaliente. Los diseños de Michael Avon Oeming tanto de escenarios, como de monstruos o personajes son una delicia para la vista y merece la pena detenerse un buen rato en cada viñeta de cada página para deleitarse con sus trazos. La narrativa secuencial de sus ilustraciones es muy dinámica y el aire cartoon que tienen sus personajes le confiere mucha expresividad y humanidad a Karic y el resto de ratones que pueblan las páginas del cómic. Para el segundo volumen de la serie, Oeming será sustituido por el español Víctor Santos. Pero eso es ya otra historia. De momento, nos toca con disfrutar de esta pequeña maravilla que nos ha regalado el cómic in – dependiente norteamericano.

  1. FranciX

    Magnífica obra, y edición al mismo nivel que la misma. ¿Para cuándo la siguiente entrega?

  2. Eva M

    Hola ! Acabo de ver que ya habéis publicado los “Ratones Templarios” pero veo que Victor Santos aún no es el dibujante de la serie. ¿Tenéis previsto publicar su álbum próximamente?

    Muchas gracias !!