Un novel en la Semana Negra de Gijón
11 agosto, 2021 | 0 Comentarios

Un novel en la Semana Negra de Gijón. 

En el momento en que llegué a Gijón me volví a sentir en casa como tantas otras veces que he visitado distintos lugares de Asturias. Tal vez influya que hace mucho tiempo viviese cerca de un año en esa ciudad, y que siendo santanderino esté acostumbrado al cambiante tiempo del norte.

Aquel domingo 11 de julio, el despejado cielo de la mañana dejaba paso a unas inciertas nubes un tanto oscuras, pero era mi día y eso no iba a cambiar.

El certamen de la Semana Negra siempre ha sido un gran referente para un lector como yo, y nunca pensé que formaría parte de él. El día en que el director del certamen, Ángel de la Calle se puso en contacto conmigo para pedirme que presentase mi novela “Ferro” en la trigésimo cuarta edición, sinceramente no me lo podía creer.

Verdaderamente mi intranquilidad estaba motivada. Los nombres de escritores como María Dueñas o Carlos Bardem, resaltaban sin duda, pero saber que mi presentación coincidía el mismo día que las de Carmen Posadas y Rosa Montero, me provocaba vértigo y orgullo a partes iguales.

Durante los días que restaban, la atención y el trato que recibí por parte de la organización del evento y en especial, de Sangara y Lorena, me aportaron mucha tranquilidad.

Me hubiese gustado asistir a las presentaciones y charlas de mis grandes autores, como Manuel Marlasca, Carles Quílez y Andreu Martín, quienes me cautivaron con “Piel de policía” y “Asalto a la Virreina” o Juan Madrid con su gran obra “Brigada Central”, llevada a la televisión con cierta censura. Pero el trabajo es lo primero.

Quedé con Ricardo Magaz, escritor, profesor y compañero de profesión, quien iba a realizar mi entradilla a la presentación y comenzamos a caminar desde el hotel donde habíamos quedado hasta el puerto deportivo, a la vez que hablábamos de como la pandemia lo había cambiado todo de un momento a otro. Precisamente de eso trata en parte “Ferro”. De los cambios imprevistos de la vida y las diversas reacciones de cada persona ante lo inesperado.

Pasamos por las casetas de madera repletas de libros, hasta llegar a la carpa denominada “A Quemarropa” y tras prepararnos para las medidas higiénicas y la retransmisión en streaming, comencé la presentación. Me llenó de satisfacción ver como la carpa se llenaba, y los asistentes escuchaban atentamente la transformación de un sueño en una realidad.

Tras finalizar, el poder escuchar a personas desconocidas que se acercaron para decirme que la novela les había gustado, que resultaba adictiva y que el final les había cogido por sorpresa, resultó un autentico honor. Porque como dije en la presentación, que solamente una persona disfrute con la lectura de Ferro es una meta cumplida.

Si los ficticios bomberos de Fahrenheit 451, antiguos reyes como Qin Shi Huangdi, emperadores romanos, inquisidores españoles u otros dictadores más modernos como Hitler, Stalin, Pinochet o Ceaușescu, hubiesen podido ver la diversidad cultural, el respeto de pensamiento y la libre creación que corría por los muelles de Gijón, habríamos acabado A quemarropa.

 

Julio Arroyo, autor de la novela FERRO

 

 

Descubre FERRO: Aquí

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