Tras colgar, corrí raudo hasta la oficina más cercana (y grande) del BBVA donde pudieran tener el dinero en efectivo, ya que había de sacar 15.000 euros. He volado y llegado cuando quedaban apenas 2 minutos para cerrar la oficina.
Tras tener los tres fajos de 5000 euros en billetes de 50 he ido a buscar un taxi para ir hasta mi oficina del Targo donde Isabel me había asegurado me esperaría para poder ingresar el dinero y atender el pagaré.
Al final he salido del Targo a las 15’46 entre contar el dinero a mano y demás, pero daba igual, habíamos logrado cumplir.
Hacía mucho tiempo que no sentía ese gusanillo de felicidad recorriéndome, y sé que tardará en volver a suceder tal y como está todo. Pero que nos quiten lo bailado.