Hace dos años, viernes 5 abril 2024
Se ha suicidado un autor americano esta semana, Ed Piskor, tras haber sido víctima de un intento hostigamiento en redes sociales en relación con acusaciones de acoso sexual, que él negó en todo momento.
Te hace pensar en tantas cosas, desde el poder de las redes sociales en la actualidad a la paz y tranquilidad para el que se va dejando atrás todos sus problemas (otra cosa es la familia y conocidos a los que dejas, para los que sin duda se trata de una trastada en toda regla.
El caso es que este tipo de cosas hace que todos los problemas se relativicen: algunas discrepancias por el reparto del espacio en el stand comunitario del Salón del Cómic de Barcelona (que nos pone este año el IEB tras largas y duras gestiones), que nuestra diseñadora Larisa (una fuerza de la naturaleza y gran profesional) puede que tenga que dejar de trabajar con nosotros, que Silvia de comunicación que esté teniendo dudas sobre su trabajo por no poder llegar a todo, la economía…
Esta semana también me he dado cuenta de una serie de cosas importantes a la hora de gestionar a la gente con la que trabajamos. Seguramente, debería de haber estado más tiempo encima de Silvia y haberle enseñado más cosas, no dejarla tan suelta, ya que se pierde y le cuesta gestionar las cosas; hay demasiados conceptos e ideas intrínsecas del mundo del cómic que no he sabido transmitirle, y lo mismo me sucede con Javi Matesanz en el aspecto de edición.
Por ello, esta semana he intentado estar más encima de ellos, guiarles mucho más. Puede que ese haya sido parte del problema hasta el momento con las personas que estuvieron anteriormente en ese puesto de comunicación y prensa. Sea como sea, Silvia parece más que capacitada y dispuesta, cualificada de sobra, y es trabajadora, por lo que si es capaz de aguantar, se lo pasará bien. Lo mismo con Javi, que ha tenido la mala suerte de encontrarse con obras muy complicadas de gestionar y también está algo desmoralizado.
Con todo esto, resulta complicado escribir por las noches novelas, llevo más de seis meses con dos novelas atascadas, ya que se me va la cabeza hacia gestiones editoriales. De modo me he puesto escribir un libro sobre el juego Clash Royale. Supongo que es inevitable aficionarte a algo, ser editor e imponerte como maldición escribir un libro sobre cualquier hobby que tengas.