Hace dos años, domingo 3 marzo 2024
Está claro que editar papel no es sencillo, cada vez menos. Aparte de tener que adaptarse constantemente a nuevos medios, circunstancias y herramientas, cada vez implica tener que abarcar más: ir a salones y eventos, redes sociales, más presentaciones, Sudamérica, venta digital, ventas web… cosas que no existían (o no tanto) hace 20 años y que complica todas las gestiones. Muchos frentes que abarcar.
En un intento por no perder el hilo, en previsión de que las líneas de cómics y narrativa actuales puedan fallar, hemos ampliado. Hay cosas que funcionan y cosas que no. La línea de narrativa juvenil Espiral no funcionó, por la razón que fuera, y los clásicos ingleses sí. Nunca se sabe y es una apuesta constante.
El caso es que nuestra fuerte inversión económica en manga, en Esther y tantas otras líneas nos ha descapitalizado mucho, lo que en la actualidad lo que llaman cash flow (flujo de caja, vamos) está por los suelos. Menos mal que la mayoría de la gente con la que trabajamos lo entiende y nos apoya. Es temporal, pero nos esperan un par de años complicados si esas ‘apuestas’ no funcionan. En el pasado, ante la perspectiva de que los libros de zombies vendieran menos (lo que acabó pasando), pusimos en marcha Fuera Borda y Sin Fronteras, por ejemplo.
A corto plazo todo se arreglará si entre otras cosas funciona, como espero, la boda de Esther. Pero conforme se acerca la fecha cada vez me da más miedo el cómo pueda funcionar y si llegaremos a todo el público objetivo. A medio plazo, todo se arreglará recortando gastos, centrándonos más en libros en catalán subvencionables y reduciendo la producción.
Y es que el sector viene de una travesía por el desierto: 10 años de crisis, una Pandemia, el tema de la subida de precios del cartón y el papel, la competencia en ocio que las plataformas televisivas y mil cosas más. Una pesadilla comercial.
La buena noticia es que Carlos Portela me llamó hace justo una semana para decirme que había terminado oficialmente el guion de Esther. Me llamó el domingo pasado a las doce de la noche para celebrarlo. Ha sido un verdadero alivio, ya que llevábamos con eso casi dos años; curioso, pero justo hace dos años, en el blog del editor, salía la noticia de una reunión que tuve con él y Aneke en Madrid para comenzar con el proyecto.
Esta semana, además, marché a Valencia al Salón que organizan por esas tierras. Es el tercer año seguido que voy ya que es un evento que no está nada mal, aunque este año nos ha dado una ubicación espantosa. Estábamos los últimos, al fondo de todo y alejados de la zona de ventas. No nos ha ido mal porque nuestros autores firmando son unos fieras, pero fue desalentador ver la ubicación.
Tuve ocasión de quedar con Joseba Basalo y repasar batallitas, con nuestro gran diseñador Jesús Yugo tomando un café y repasando temas, con Rubén y Miguel Ángel Giner para ver cómo avanzaba un proyecto que tenemos juntos desde hace tiempo (y que confío funcione muy bien, es espectacular), pude comer con Enrique Vegas, hablar con el cachondo de Maltaite y su mujer (el autor de Hollywoodland), saludar a Isaac Sánchez (menuda aventura tuvo en Madrid hace unos días, casi le apalizan de madrugada; se salvó porque una policía nacional de paisano vio lo que sucedía y acudió al rescate).
En fin, se acercan tiempos curiosos, aunque como decía la maldición China: “Líbrame dios de tiempos interesantes”.