Todo ha sido mucho más tranquilo que otros años, lo cual se agradece. He podido ver exposiciones, pasear por el pueblo, visitar los stands, y reflexionar sobre muchas cosas.
He podido hablar con Koldo tranquilamente (cosa que no sucedía desde hacía tiempo), con el bueno de Juan Giménez, Laureano, Unzueta…
Creo que ha sido el festival más tranquilo que recuerdo en años.