A media mañana me ha escrito un chico argentino que estaba por Palma y le apetecía ver la oficina, pero me ha dado pereza ir, la verdad. Demasiado cansancio mental. Me ha sabido fatal, y en otras circunstancias hubiera ido encantado, pero estoy algo cansado de todo y no podemos estar siempre atendiendo a todo el mundo.