¿Y ahora qué hacemos? Pues pensar. ¿Un tomo de 400 a color en tapa dura por 35 euros? ¿Dos de 200 a 20 euros cada uno? ¿Uno en blanco y negro y tapa dura por 25 euros?
Argh… menuda decisión. No entiendo cómo el diseñador no nos avisó, aunque tampoco había mucho margen de maniobra. A ver ahora qué narices hacemos, porque no tengo ni idea de por donde enfocarlo.