Hace dos años, miércoles 2 octubre 2024
Llevo tres días trabajando de 7’00-20’00 con temas administrativos intentando cuadrar cuentas, números, etc. peleando con todo lo posible para sacar esto adelante. Y por el camino van pasando cosas, de todo tipo. Este es un mensaje recibido a las 19’19:
“Reclamación por Uso No Autorizado de Imágenes: Me dirijo a ustedes en mi calidad de titular de los derechos de imagen sobre las fotografías en las que aparezco de niña, las cuales han sido utilizadas sin mi consentimiento en la publicación y venta de libros de “*** libro de ensayo de la editorial***”. He constatado que dichas imágenes han sido reproducidas y distribuidas en sus publicaciones, lo cual constituye una violación de mis derechos de imagen conforme a lo establecido en la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. En virtud de lo anterior, les reclamo una indemnización de 50.000 euros por los daños y perjuicios causados por el uso no autorizado de mis imágenes. No obstante, les permito continuar con la distribución y venta de los libros que contengan mis imágenes, siempre y cuando se realice el pago de la indemnización mencionada. Les insto a que respondan a esta reclamación en un plazo no superior a 15 días hábiles desde la recepción de este correo. En caso de no recibir una respuesta satisfactoria en dicho plazo, me veré obligada a tomar las acciones legales pertinentes para proteger mis derechos. Quedo a la espera de su pronta respuesta. Atentamente”.
No sé si reír o llorar. Se trata de una persona que aparece en una foto realizada en los años 80 y a un tamaño no superior al centímetro cuadrado. En esas mismas condiciones hay cientos de personas en ese y otros libros, nuestros y de otras editoriales. Es como si demandaras a un diario por aparecer de fondo en una foto, o si publicaras la portada del disco de Mecano (a modo de apoyo de un texto sobre la movida) y te denunciara Ana Torroja por salir en la foto.