Desde luego, al final el tema de las subvenciones acabará resultando provechoso a pesar de los prejuicios que tenía yo al respecto.
Pero está claro que es absurdo no acogerse a este tipo de cosas, sobre todo cuando uno se da cuenta de que desde la sanidad a la agricultura, el motor o el turismo, todo está subvencionado. Será buena o mala política, pero lo absurdo es no trabajar ese tema.