El cabreo ha sido monumental. He recibido del orden de 10 washaps, otras tantas llamadas y mensajes y mails y todo tipo de similares de gente pidiendo que les confirmara que el pago prometido iba a ser realizado.
La cara de tonto que se te queda es monumental.
Y eso que los pagarés que se supone guarda el dinero retenido/pignorado están pagados y atendidos desde el día 10, pero quieren un margen de seguridad.
Los bancos nunca dejan de sorprenderme.