Lo cual no séria tan grave de no ser la semana con más trabajo del año, y en la que hemos de acabar el Dolmen 200 (que menos mal que está casi listo).
Al menos tengo horas de trabajo desde que se acuestan a las 21’00 hasta las 3’00, y cuando juegan con sus juguetes por la mañana.
Eso sí, ¡estoy agotado!