Eso sí, nos han pedido el oro y el moro para concedernos el condenado crédito. No sé si al final, de los 15.000 euros concedidos nos quedará algo, porque nos obligan a que me haga un plan de pensiones, que dos empleados de Dolmen tengan que asegurarse, sacarnos una tarjeta VISA… Un atropello en toda regla. Sigo odiando a los bancos.